Hoy voy a escribir acerca de mi Muso. je je, no creo que le guste que le diga musa... Voy a escribir historias de mi adorado tormento.
Ya he comentado, que Mi Amor nació y se crió en el campo. Bien brutazo era, a pesar que si lo conocen, se encuentran con el caballero más encantador y refinado que se puedan imaginar. Pero lo que lo delata es ese eterno brillo en los ojos y su sonrisa amplia, coronada con dos preciosas margaritas. (hoyuelos para otros) que le dan esa picardía que uno goza y teme a la vez, porque es una inequívoca señal que se le ha ocurrido "algo brillante".
Arnoldo tiene más hitorias que las mismas mil y una noches. Pero hoy voy a contar mi favorita entre las favoritas.
Esto es más o menos así:
El Gato. Era su sobrenombre. Y vaya que bien puesto. Gato de campo. Güiña.
El Gatito, meloso, dulce, tierno, pero extraordinariamente hábil, astuto y rápido, ya tenía unos 17 o 18 años.
Se había convertido un un adolescente muy atractivo, y más aún, simpático. Era todo un Gato.
Era de noche. Luego de la fiesta, de pasarlo bien con sus amigos, decidieron terminarla de buena manera como es en el campo, con una fogata para calentar la fría madrugada y amenizar las últimas historias que quedaban en el anecdotario. Curiosamente, habían quedado en parejas, y más casualmente aún, la chiquilla que despertaba el interés del Gatito tambíén se había quedado.
El todo un galán le había pasado su chaqueta gamulán para que no tuviera frío. Era parte del cortejo. Ella se sentía la reina del mundo.
Estaban en el parque de la casa de un gran amigo del Gato. Y cuando digo parque, imaginen bien un parque.
Rodeado de añosos y eternos árboles, pinos, robles, hasta araucarias, con un prado hermoso, un sendero entre el bosque que llevaba a una linda laguna, coronada con un llamativo puente que permitía de día observar los peces que vivían en ella. Flor de loto en los bordes daba el punto final de la armonía y belleza al lugar.
Era silencioso, especialmente de noche, sentados en troncos, se oía silvar la brisa veraniega, los sapos que daban música y las chispas de la fogata que tomaba fuerza y daba esa luz anaranjada a todos los chicos y que permitía al Gatito mirar a la chiquilla que le gustaba.
Tras de la laguna había una casa, que era parte de la propiedad de Juan, el dueño de casa, y se lograba ver con algo de esfuerzo corrales de animales más allá aún.
Bueno. Todo era romántico, El Gatito todo un anfitrión junto a su amigo, atento a las necesidades de las cortejadas. Conversaban felices entre los amigos cuando se escucha a las muchachas decir:
- mmm tengo hambre... ....Horror para el galán!!! la niña tiene hambre!! ¿qué hacer? buscó entre sus bolsillos, y nada... no quedaba ningún rastro de chocolate ni nada comestible.. pero pensando que la casa de su amigo estaba ahí a unos metros y seguro algo encontraría... entonces dice como un caballero:
_¿ Tiene hambre? ¿Y qué le gustaría comer?
_mmm no sé, como un pollito asado.... mmmm
Decir en medio de la noche, en un parque, con todo el comercio a kilómetros cerrado, que uno quiere pollo asado, es casi decir que quieres torta helada de merengue en un Safari en el Africa... o sea, un antojo.
Pero no sabía con la chichita que se curaba la niña antojada...
El Gato, como buen gato saltó en un segundo, le consulta a su amigo si podía ir a buscar algo a lo que el pobre Juan ni siquiera le puso atención, más concentrado en la chica que le tocaba a él, por lo que le dijo que hiciera lo que quisiera.
Dicho esto, Gatito saca el cuchillo que llevaba en el cinto, que dicho sea de paso jamás abandonaba, y sale disparado como en carrera de cien metros con una agilidad y rapidez empuñando su cuchillo que los espectadores no lograban entender qué estaba sucediendo.
Se le vió ir hacia la casa tras la laguna, se le divisó saltar una cerca, se sintió un revoltijo como de gallinero y logran ver en la oscuridad que vuelve el Gatito salvaje tirando el cogote de un pollo, con el cuchillo en los dientes y envuelto en un mar de plumas que volaban mientras el corría feliz, desplumando tan rápido ante la atónita mirada de los amigos, que cuando llega por fin a la fogata al lado de ellos el pollo que traía ya estaba listo para abrirlo.
Con la maestría de un Cocodrilo Dundee, despresó el ave, lo puso ensartado en unas ramas y se dispuso a asarlo en el fuego de la fogata.
No les tengo que contar la cara que tenía la cortejada, que no podía creer lo que veía.
Si hasta Juan, que se sabía de memoria las barbaridades que hacia junto a su amigo, no atinaba a entender lo que estaba pasando..
Ante tanta expectación, se yergue el Gato cocinero y esgrime esa sonrisa encantadora con el brillo eterno en sus ojitos tiernos, y con tanta alegría les dice a sus amigos:
¿quieren comer pollito asado?
jejeje... los años han pasado. Y me encanta recordar esta historia, porque la verdad, debo confesar, sigue igual. Su sonrisa maravillosa, sus ideas geniales y su eternas ganas de cortejarme están intactas.
domingo, 11 de julio de 2010
El Gato.
Publicado por Marcela Fuentes 6 domingo, julio 11, 2010Etiquetas: Gatos
jueves, 27 de mayo de 2010
Mi gata Diana,
Publicado por Marcela Fuentes 6 jueves, mayo 27, 2010Cuando era chica me encantaban los gatos.
Ahora, como proyecto de vieja, me encantan los perros.
Cómo nos cambia la vida...
Tenía once años cuando me regalaron a Diana. Era una gatita... Diana es nombre obligado de gata cuando una tiene once años y en forma especial cuando se tienen once años, le regalan una gata y ésta tiene más enciama, cara de Diana.
Bueno, eso pensé yo en ese momento.
El cuento es que Diana era una gatita especial. Siempre estaba conmigo. Dormía conmigo, le faltaba sólo ir al colegio...y no porque yo no quisiera...
Diana, era una gatita pequeña, pero muy inteligente.
Sabía que era hermosa, tanto así, que cuando mi mami nos llevaba con ella a comprar al supermercado, (ella a comprar, nosotros a vitrinear) Diana se paseaba en ese espacio que quedaba antiguamente entre los asientos traseros del auto y el vidrio , espacio genial para que las gatas Dianas se pasearan mostrando su hermosura y los demás automovilistas la pudieran ver.
Era un espectáculo ella.
En el supermercado, hasta posaba, para que la pudiera ver bien la gente.
Yo me creía gato también, como era mi hija, obligadamente yo tenía que ser gata. Ahhhh qué tiempos esos de ocurrencias!!!
Cada día, cuando volvía del colegio, iba corriendo al encuentro de mi gatita, a hacerle cariñito suavecito, a contarle cosas, y no sé bien a qué más, supongo que a diario se me ocurría algo distinto.
Mi mamá era la encargada de contarme todo lo que pasaba con Diana mientras yo no estaba. Esta dinámica pronto se volvió una especie de pliego de acusaciones, porque no hacía más que llegar a casa y mi mamá acusaba y alegaba por las cosas que se le ocurrían a Diana y ella tenía que solucionar... ja ja ja, ahora que lo recuerdo, pienso lo poco feliz de mi mamá, cuando a Diana se le ocurría jugar a los bomberos....
Mi mamá lavaba la ropa en un cobertizo, Diana subía al techo del mismo y le maullaba hasta que mi mamita linda le extendía los brazos sosteniendo una sábana para que la "perla" se "tirara al vacío"... eso era jugar a los bomberos, ella era la víctima que tenía que tirarse del edificio, mi mamá el bombero que la recibía abajo con su lona mágica salva vidas... ja ja ja ¡¡¡Pero que conste que yo no se lo enseñé!!!
Otro día, sentía que maullaba leeeeejos..... y yo:
_ Diaaaaanaaaa ¿¿¿¿dónde estás????
_ miaaaaauuuuu (lejos, muy lejos casi imperceptible)
_Dianiiitaaaaa .... ¿dónde te metiste?
Y así mucho rato, fui testeando el maullido más nítido para dar dónde estaba... eso me llevaba a la cocina.
¡Pero no la veía por ninguna parte!
Y los maullidos eran cada vez más nitidos, pero no más fuertes...
cuando se me ocurre abrir el refrigerador...(nevera para muchos) ¡¡¡ADIVINEN QUIÉN SALIO CAMPEANTE!!!!!
... mi gata Diana....
_ Mamáaaaaa la Diana estaba en el refri!!!!!
_ Pero es que esa gata es tan intrusa!!!! qué se le va a ocurrir mañana (rabiaba y reía mi mamá)
Lo bueno es que no le pasó nada... je je
En otra oportunidad, no alcancé ni a entrar a la puerta de casa cuando me recibe mi mami:
_¡Marce! Tu gata está loca.
_¿¿Qué hizo hoy??
_¡Se tiró un piquero en la tina de baño!
-¡¿¿QUÉEEEE?!
Pasó que la tina quedó sin vaciar porque alguno de los hermanos se salió de su baño y la dejó así, entonces cuando mi mamá fue a limpiar, dice que ve a la Diana caminando sobre el borde de la tina... contemplando el agua... se fue a la punta, supongo para tener panorámica, y se tiró un piquero.
Absolutamente cierto. ja ja ja, no sé qué pretendía, pero me contaba mi mamá que salió del agua luego de cruzar la tina nadando, se sacudió cuál perro y le maulló para que la secara...
¡Vaya loca que teníamos en casa!
Un buen día, llegué del colegio y ví la cara de mi mamá algo descompuesta...
vino hacia mí...
_ Marcelita!!! (eso ya era mal signo, sólo me decía Marcelita cuando la cosa era grave...)
_ Mi amor, la Dianita desapareció... la he buscado por todas partes y no está....
_¡¿Pero Mami, cómo? ¿se fue?!
ufff cómo la busqué!!!
abrí puertas, lo primero fue ir a ver al refri, pero nada, busqué en el patio, la pileta, nada... los muebles con puerta... nada...
Yo ya lloraba. Tenía tanta pena... mi gatita...
Mi mami me consolaba, la verdad ni recuerdo si me podía decir algo ella, porque por mucho que rabiara, ella la quería tanto como yo...
Mis hermanos buscaron, todos buscamos...
Al fin, como era mucha mi tragedia, fui a pasarla a la cama de mi mamá, el lugar mágico donde las penas se pasaban más rápido..(el único dormitorio que tenía televisor...) además por supuesto, que las mamás siempre son hadas sanadoras, especialmente en sus piezas.
MIAAAAAUUUUUU!!!
Y yo salto de la impresión!!!!
ERA LA DIANA!!!!
-MAMÁAAAAAAAA!!! LA DIANA!!!!!
La perla, había dormido toda la mañana en la cama de mi mamita linda, bajo su enorme cojín, nada la perturbaría debió haber pensado, y vaya que fue así!
Salió medio mareada, producto de su siesta taaannnn larga, estirando una pata, luego la otra (ese es ritual gatuno para hacerle saber a uno que su siesta estuvo reponedora)
se arregló su lindo pelaje, y me miró como diciendo...
_Hola! ¿qué novedades tienes hoy?
je je je
Esa era mi gata Diana.
Etiquetas: Gatos





